Cultura y ocio

ganadores de concursos

Tenemos la satisfacción de presentaros los ganadores correspondientes a las convocatorias de los años anteriores, en las diferentes modalidades de expresión artística que premiamos.

Convocatorias

XII Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "Ante la crisis ¡no quememos los precios¡".

 

Segundo Premio

Marcia Rodrigues Qeumejian, por su fotografía titulada "Juego de Coronas".

 

XI Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Andrés Montes Carlos, por su fotografía titulada "No me olvidéis".

 

                       

X Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Enrique Luelmo Montanchez, por su narración titulada "La Felicidad".

 

 

La Felicidad, bajo tu punto de vista como todo lo que tienes, anhelas y deseas, es equivocada. Vengo a rebatirte este concepto, viéndola como esa amarga compañera, fruto atragantado en el camino, flor de viejos tiempos, hoy marchita, acabada, pisoteada y olvidada su belleza por mi parte. Ves la felicidad como algo que transformas a tu gusto, viéndola según tu parecer. Pero no, no te lo permito con un tesorero de este calibre, cual perla reluciente en el fondo del océano. Déjame contarte, en qué consiste ser feliz:

 

Felicidad, prescindamos ya del artículo, sobra, no es necesario. Felicidad convive entre nosotros, muy cerca o tremendamente lejos, pero entre nosotros al fin y al cabo. Felicidad, eso piensas que tú tienes, querido amigo. Tú piensas que eres feliz. Pero, ¿en qué te basas para afirmarlo? Dices que has cumplido tus objetivos, ¿no es cierto? Te preguntaría qué objetivos, qué metas has alcanzado, pero me responderías con joyería barata, ¡qué digo joyería!, con bisutería de la peor calidad, y no estoy dispuesto a escucharlo. Hoy te toca escuchar a ti, y a mí hablar, así que déjame que te cuente la verdad.

 

Una persona tiene anhelos, deseos, emociones, apetitos de toda índole y de toda condición. Pero una vez cumplidos, todo se acaba, finaliza. Acaba el éxito, la alegría, la comodidad, el júbilo, el regocijo, la satisfacción, la dicha. Acabar es terminar, cercarte la existencia, aproximarse al acantilado del que pende el vacío. Cuando doblas la esquina de la gran avenida y te metes en un callejón oscuro, seguramente sin salida. ¿Y dices que eso es felicidad? Pobre infeliz. Pero no te culpo por tu error, por tu omisión, lo hago por tu actitud, por tu cambio de actitud en tan poco tiempo. Antes no eras feliz y ahora lo eres, ¿no es cierto? ¿Y si fuera al revés? ¿Y si antes lo eras, cuando creías que no era así, ya ahora no lo eres, cuando estás convencido de que por fin alcanzaste la felicidad?

 

¿Piensas que esto es una locura? Piénsalo, pero te aseguro que si realmente has cumplido tus supuestos “objetivos” estás ya “terminado”. Suena cruel y despiadado, pero es la verdad. “Terminado” significa completo, logrado, concluido, consumado. Todas palabras sinónimas. Pero no nos dejemos llevar por las trampas del lenguaje, y pensemos en el acantilado, y también la esquina. ¿Qué te espera tras el borde rocoso, o tras la pared de ladrillo? Desde luego, no creo que el paraíso. El paraíso no está escondido, está bien a la vista, en la avenida principal, para que lo podamos ver y encontrar fácilmente, eso es algo seguro, pero nuestra estupidez nos lo impide, de alguna manera que aún está por determinar.

 

Seguramente pienses que tengo envidia. ¿Y que si la tuviera? ¿Acaso cambiaría eso en algo lo que aquí trato de decirte? Yo en cambio, te diré, que no estamos hablando ahora de mí. Con todo y con eso, lo único que podrías echarme en cara es el hecho de que si yo aspiro a lo mismo que tú, entonces por qué te critico. Realmente, si te estás equivocando en tu proceder y entes pensamiento, no hay motivo para que no lo haga, independientemente de que yo también pierda el norte de la felicidad. Aún así te daré una diferencia. Yo busco, lo que tú dices ya haber encontrado; yo deseo, lo que tú dices ya poseer, por tanto, tengo mis cuatro pilares aún en pie, intacto, el deseo, la ilusión, el amor y la felicidad. Me temo que los tuyos se empezaron ya a tambalear y resquebrajar, peligrando ya los cimientos del edificio. Y te pregunto, ¿quién querría cambiar su casa, por pobre que ésta sea, por otra que se está viniendo abajo?

 

El deseo es el potencial, la fuente, el generador de nuestra felicidad, amigo del alma y cuando ese deseo se apaga, se apaga la ilusión y se apaga la esperanza, se apaga a continuación el amor, hasta que en última instancia se apaga la felicidad. Este proceso puede demorarse un tiempo considerable, no te lo voy a negar. Sin embargo, claro está que el tiempo cae totalmente derrotado por conceptos de una fuerza tan sobrenatural como el deseo, la ilusión, el amor o la felicidad. Por tanto, no es comparable. Aunque trates de aguantar tiempo y tiempo con tu situación actual, la que tú consideras “ideal”, pasará el tiempo suficiente para que la terminación finalmente se consuma. Entonces quedará demostrado, que nada, ni siquiera esa pseudofelicidad, bauticemos así a tu sensación de éxito que crees sentir, y que realmente sientes, gracias a la consecución de tus propios propósitos, a que vives la vida como tú querías vivirla, a que “no puedes pedir nada más”, podrá vencer jamás al deseo, a la ilusión, al amor, a la felicidad.

 

Solo en ese momento te darás cuenta de que todo ese tiempo fue desperdiciado, que no búscate la verdadera felicidad, porque pensaste que ya la tenías, que no viviste la vida, porque pensabas que ya la estabas viviendo.

 

Será solo cuando llegue ese momento, cuando descubras que has vivido en vano

 

IX Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Luís Fernández Morales, por su poesía titulada "Nube".

Viajaré con el destino
hasta encontrarme con el arco iris
pulverizando los secretos del color;
Con las alas que me sugieran los vientos
entre cirros hermanos
que me indicaran el camino;
sobre copos de nieve clandestinos
evadidos de la custodia de Osiris.
¡Ingrávidas lagrimas de lluvia condensada!
conducidme por el aura de las musas
hasta el núcleo del amor,
procuradme la varita mágica del hada -Rayo-
Y os otorgaré mi rendición.

Aquí me tenéis como niebla, mirada difusa,
también altiva y pagana
presta a cabalgar con el azul
en la estampa del cielo.
Presta a mantener el alma
sobre la brisa del mar en calma
y en las lindes del sendero.
Presta a pintar en la tierra
con raíces de abedul
el verde incipiente que encierra
Tallos
Mi desbordada inquietud Y dispuesta a saciar la sed.

Tomad pues mi voz
como blanca pureza de navidad,
como presente de primavera sin fin,
como ondeante bandera o canto de paz,
como beso de cariz gentil,
o como abrazo de amor sin edad
y oídme susurrarle al hombre su libertad
hablar con la noche y el día en las montañas
oscurecer el mar y su genérica verdad misteriosa
oír el silencio, dar vida y observar,
recelosa, la muerte de una rosa.
Para acariciar la esencia extraña
de vivir y morir en la sombra.

Ser nube como alfombra
de sol
de Junio a Mayo.

José Luís Fernández Morales
Colegiado nº 355

IX Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Santiago Isaac García Zurdo, por su fotografía titulada "Magia Dental".

Segundo Premio

José Ribagorda Obadía, por su fotografía titulada "Textura sin papilas".

VIII Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Ribagorda Obadía, por su poesía titulada "Poema de amor".

Es nuevo, es amor
Es dar todo y morir
Es tenerte y no tenerte
Es descubrirte para no perderte
Es acompañarte, es disfrutarte
Es quererte y no dejar de amarte.

Entrégame tu secreto,
Ese que me hace amarte
El que me obliga a quererte
Dime cómo lo haces
Para que no deje de pensarte
Ni un segundo sin añorarte
Supongo que sólo siendo tú
Consigues mis deseos.

Acompáñame, te necesito
Quiero que no me faltes
Quiero no tener que añorarte
Necesito tus besos y caricias
Anhelo tus palabras y miradas
Acompáñame, eres mi vida
Eres mi amor entero.

En tan sólo un día me conquistaste
En dos me cautivaste
En tres me hiciste desearte
En cuatro me arrastraste hasta ti
En cinco me venciste sin voluntad
En seis me enamoraste
El séptimo día descansaste junto a mi.

Haz de mí, tu esclavo del amor
Para obedecer a tus deseos
Para cumplir mis promesas
Para despertar queriéndote
Haz de mí tu sueño
En el que recorreré tus curvas
Surcaré el curso de tu piel y de tus labios
Y volveremos sellando nuestro amor.

Es un homenaje a los sentimientos
Es verte y añorarte
Es un recuerdo aún amándonos
También es saber quererte
Y no hacer más que pensarte
Es una llama viva por contemplarte
Es una ilusión infantil por admirarte
Es amarte, es igual a morirse

Segundo Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "A mi nieta INÉS".

Ya fuiste desde pequeñita una linda muñequita,
y cuando te espigaste
yo te puse “saltamontes”.

Pronto comenzarás a volar
como el ave ya madura
que ha de dominar altura
con intención de anidar.

En el largo aletear
que aún quedará en tu vida,
habrás de encontrar, sin duda,
barreras que franquear.

Frente a la adversidad
has de poner voluntad
y firmeza de vencer,
pero nunca claudicar.

Jamás adquieras un vicio
que no puedas dominar,
para no ser un guiñapo
a merced de los demás.

Y cuando llegue el amor
que llegará con certeza,
pon en ello corazón
pero también la cabeza.

Actúa siempre en conciencia
y cuando el vuelo remontes,
recuérdame, querida niña
¡mi pequeño saltamontes¡.

VIII Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Marcia Rodrigues Qeumejian, por su fotografía titulada "Dos caballitos de pura retención".

Segundo Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "¿Funcionalidad o estética?".

VII Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "Fantasía".

¿Será que ha llegado abril?
o sabe Dios si será
ese brillo de sus ojos
o su manera de andar
¿o tal vez ese mohín,
que mimosa hace al canario
-inquieto de caña en caña
animándole a cantar?

O cuando sale al jardín
para cuidar de la flores,
o, a tender su ropa leve,
o, si se tumba en la hierba
a soñar con sus amores.

Sueño yo sentir en mi,
¡Oh¡, por mágica receta
reverdecer una ramita
como la que reverdeció
en el viejo olmo del poeta

VII Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Marcia Rodrigues Qeumejian, por su fotografía titulada "No somos ingenieros, pero sí ingeniosos".

Segundo Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "¡Basta ya!".

VI Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Luis Fernández Morales, por su poesía titulada "Somos (Raza Universal)".

Bajo el color del arco iris;
bajo un filtro de sol policromado
y desde la misma cuna africana,
en los cien mil años pasados
somos almas, somos cuerpos;
somos cirros que viven con el viento,
como velas desplegadas
somos la dirección de nuestro tiempo.

Somos notas musicales,
armonías tribales de tambor y saxofón
coreadas por el invisible atómico,
somos el arcano de su razón;
somos la obra y somos sus tragicómicos:
Emprendedores, navegantes, viajeros,
nómadas en definitiva.
Mágicos transeúntes
en busca de alternativas.

Somos filosofía, iliada y odisea.
Somos ciudades, pueblos y aldeas.
Somos política, cultura y religión
sin eco en las preguntas transcendentes
pero en la simetría sideral
somos la respuesta evidente
en la que el primer “yo” ancestral
se multiplicó en gentes.

Somos uno y todos somos nación:
“Mbutis, Mandinkas, Mozabitas, Bosquimanos.
Sindhis, Han, Japoneses, Drusos.
Melanesios, Yakuts, Orcados, Rusos.
Pimas, Uygur, Mayas, Survies, Toscanos
Hezmen, Camboyanos, Karitianas y Papuanos”.

Raza universal.

Segundo Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "El viento".

Suave y sereno, formas parte de la vida misma.
Enfurecido, cual Dios arrasador, eres implacable;
el hombre consigue poner barreras a tu furia.

Igual mueves los barcos fomentado bienestar
que los hundes y envías al fono del mar,
o esparces las simientes, creando vida,
como arrasas a tu paso pueblos sin piedad
dejando tras de ti muerte y miseria,
herido el hombre, sin alimentos ni hogar.

¡Oh viento¡
Convertido en ciclón, todo lo arruinas y das pavor
silbando entre los árboles del bosque atemorizas;
susurrando entre las flores de un jardín, invitas al amor.

VI Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Marcia Rodrigues Qeumejian, por su fotografía titulada "Criados con Maestría".

Segundo Premio

Raimondo Matti, por su fotografía titulada "Reflejos Nocturnos".

Tercer Premio

Juan José Cantero Medina, por su fotografía titulada "No lleves al suicidio a tus piezas dentales".

V Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "Primavera".

Sentado en un poyo junto a mi cabaña,
sosegado y feliz, observo su llegada;
llega como siempre, tardía,
apenas perceptible, suave y ligera
la Primavera.

Los árboles visten sus desnudos esqueletos,
la tierra, hasta ahora adormecida,
cubriéndose está de manto verde,
respondiendo a la pasada sementera
y al trabjo del hombre agradecida.

Nacido entre piedras, el tomillo
se engalana con lindas florecillas
y florece el espliego y la retama,
y hasta la tosca aulaga
se viste alegre de amarillo.

Hay hierbas que al pisarlas,
generosas nos ofrecen
su incomparable fragancia.
¡Qué contraste de humildad
frente a la humana arrogancia¡.

Ya el sol, otrora perezoso,
hoy que madrugador se torna
trancurre generando vida,
siguiendo con rigor su ruta,
caminando lento, hacia su ocaso.

Ya oculto el sol, la luz aún tarda en irse;
luego, el cielo va cuajándose de estrellas,
¡qué sensación de paz da un cielo maravilloso¡
Pienso en el infinito y me pongo triste,
recordando lo cercano de mi ocaso.


Segundo Premio

José Manuel Collado Chust , por su poesía titulada "Oigo".

El silencio me rodea
los ruidos han muerto para mi
mis oidos han cerrado sus puertas
y no dejan pasar nada

Me preguntas si estoy triste
y mi menta se queda quieta
Busqué la respuesta en todas partes
y aprecié lo que nunca había apreciado

Descubrí que el silencio era paz
que te ayudaba a buscar más dentro de ti.
Que la vida era maravillosa
aún con mis oidos cerrados.
Que los ruidos no son todo
si no estás contento contigo.
Que no oigo tu voz
pero si la siento.
Que no entiendo tus palabras
pero te leo en los ojos.
Que no oigo tu cantar
pero miro tu alegría.
Que no oigo tus llantos
pero me conmueven el corazón.

Por todo esto to te repondo
que sí te entiendo y comprendo
aunque no te oiga ¿para qué estar triste?

Porque la verdad es que aunque no me creas ¡OIGO¡



Tercer Premio

José Luis Fernández Morales, por su poesía titulada "Un buen comienzo".

El todo es la suma de experiencias,
la nada no ocupa ni siquiera el vacío.
Todos somos senderos y tendencias
y el final es siempre ingrávido y frío.

Porque no hay termino medio en el ocaso
de nuestras vidas efímeras
y no hay pensamiento sin retorno a la acritud.
En el centro vive la virtud
y en los extremos libres el fracaso
de nuestras oníricas quimeras.

Si vuelves o giras tus pasos te enfrentas
a la monótona inercia natural
porque, desengáñate, retornaran pasándote cuentas:
las del burro consustancial.
Tropezar y golpearse con la misma rama
al final te ayuda a descubrir la trama
y a romper la tela de araña
con mucho dolor y con calculada saña.

De vivir pateado por el camino
y descansar malsoñando el destino
(sueños de paz, felicidad, y riqueza)
con el despertar del vino en vómito
se traduce el tránsito del poeta indómito
a la mas digna de las pobrezas:
la apertura de la puerta hacia Baco
entre humo de esencia y olor a tabaco,
tal vez sea un infierno bendito
o el trono de oro del macaco.
Por lo tanto, confusión:
entre acémilas y monos esta la cuestión.
Ha de existir una ruta asceta
donde el poder de la letra
sea la razón.

Yo diria que viajamos con esa maleta,
si abrimos nuestras miserias observamos
que la razón
no es la meta,
ni el término la conclusión.
Que la razón es una etapa
y una subjetiva prolongación
de este abrupto mapa
que nos une en una inoperante globalización.
Porque ¿si todos somos animales
de carga o imitación
inseguros pedestales circunstanciales
de una imaginación muerta de inanición,
dónde se encuentra la evolución
en el pasado tropezón de invierno
o en el próximo resbalón?

Con un mundo mordido por el hambre
y otro dedicado al lujo,
el término medio reparte el flujo
y esa descarga nos da calambre.
Todos electrocutados unidos por el karma,
todos temblando de pena o de placer,
todos con diferentes clases de armas
y sin saber muy bien que hacer...

"A excepción de eliminarnos."

Arrojemos pues la armas al averno,
dejemos volar la poética palabra
y sus conclusiones respetemos
para evitar bailar la danza macabra
del musical indiferente del poder.
Ello no nos debería hacer bailarines extremos
si no aportarnos ojos y oidos con ganas de aprender.
Porque pienso que leer no es solo conocer
opiniones y enseñanzas de los demás
leer es droga pura para saber entender
el designio de la conciencia de tu jamás.

Para tener un buen comienzo sólo se necesitan unos buenos principios

V Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Marcia Rodrigues Qeumejian, por su fotografía titulada "Naturalmente prótesis".

Segundo Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "Hincar el diente".

IV Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Luis Fernández Morales, por su poesía titulada "Muerte de una rosa".

"Dedicado a los poetas que como las flores crean el color en el espacio subjetivo del tiempo"

Otrora viva y hermosa
hoy, en el final de su vida,
muere marchita la rosa.
El viento la lleva a la fosa
dirigiendo su caída.

Sostenes faltan y brazos
cuando ajada y baldía
descompuesta en mil pedazos
dibuja en el aire los trazos
de su última agonía.

Muerta la rosa triste
dejó huérfano el rosal.
Muerta la rosa triste
su color ya no viste
la estación primaveral.

En peculiar procesión
las espinas se tiñen de luto
y junto al viento, en formación
le cantan su canción
como póstumo tributo:

Ofreciste tu color, tu belleza
y tu sonrisa al rocío.
hoy lloramos con tristeza
la decisión de la naturaleza
y el retorno del estío.

Te fuiste y no volverás
pero la vida no se detiene
porque tu sitio lo ocupara
otra rosa en el rosal
la primavera que viene.

Segundo Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "El campo español".

Voy por España sufriendo
al ver la tierra baldía;
el despego y la apatía
de la gente de los pueblos
que buscan en la ciudad
El Dorado de su vida.

¡Ocupaos más del campo,
hombres que regís España¡
que al labrador ya no engañan
promesas en el alero
y el asfalto y los tornillos
no dan sustancia al puchero

IV Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Carlos Enrique Machuca Pulido, por su fotografía titulada "El momento de la unión".

Segundo Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "El color al vuelo ¡No!".

Tercer premio

Vicente Bernabé Barrajón, por su fotografía titulada "Demasiada porcelana traslúcida".

III Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Luis Fernández Morales, por su poesía titulada "En honor a la verdad".

Pliego de amianto
desconoces el quebranto
que el hedor envilecido de la agonía
proporciona con osadía
a la luz de la verdad;
y sus blasfemas hojas altaneras del orgullo creador de superfluas esferas
que mancillan en tumultuosa carrera
toda tu capacidad... oh! verdad,
que no es digno de ti ganar
para poderte recrear
en sus angustiados azotes,
es mejor que flotes
en la blanca honestidad.

No ensucies tu inmaculada pubertad
nada, ni nadie lo merece
camina, avanza y crece
diblando la ortiga que se estremece
ante la fatídica ansiedad
que a tus puertas adormece
es ese y será siempre su final
por mucho que intenten
tus cerrojos derrumbar.

¡Qué satisfacción de felicidad!
el conocerte firme ante el peor de los males
infranqueable a esas olas de esos mares
que se estrellan con constante retumbar
en las duras rocas que componen tu muralla.

Ni curvas, ni lienzos, ni rayas
perforan la verdad.

Ni lemas, ni doctrinas, ni gentes
te conseguirán doblegar.

Ni tumbas, ni himnos, ni ideas
te impedirán abrazar
el inmenso amanecer de la sinceridad.

¡Oh verdad! Insustituible esperanza
en la sublime danza
de la libertad.

Segundo Premio

Carmen Cano Cano, por su poesía titulada "De la soledad e insolaridad del protésico dental".

La mentira es su emblema,
la dicha su mentira;
aceptarse es una ausencia;
no quererse, su tragedia

No conoce el triunfo…., sí quien lo emplea.
No conoce el triunfo…, sí quien lo cerca.
Cerco de fuego ardiente,
Cerco que no quema.

Fuego que no se oye,
fuego que ahuyenta.
Fuego que cuando arde
nadie se manifiesta….

¡Qué solo está el protésico
cuando se le acerca!

¡Que nadie ayude a nadie!
¡Que nadie pierda a quien lo emplea!

¡Callad! ¡Callad! Dejadlo solo, que se pierda….
por valiente, por honesto…., por conciencia.

¡Qué solo está el protésico
Cuando se le cerca!

Su vista es aguda,
la respiración, superficial, lenta;
sus poros respiran sangre,
y el olfato adiestra.
Compañero….
¡Qué mala hierba se te enreda!
¡Qué difícil vencerla!

¡Qué pena! ¡Qué pena!
Yo no lo sabía….(¡si sabido lo hubiera!)
¿Cómo iba a saberlo?
Que al decidir ser de los tuyos
estaba decidiendo “no serlo”.

¡Si mis manos no son mías!
¡Si mis manos ya tienen dueño!

Solo.
Perdido.
Abiertos los ojos,
los oídos tensos
¡Cuidado!
¡Que nadie se atreva
a quitarme a mi dueño!

No conozco la noche,
nunca tengo sueño,
la oscuridad, no veo……
. no sé si soy
o si soy sin serlo.

Exhausto me encuentro,
ya los párpados no siento;
apenas respiro,
no hallo mi aliento.

¡Aguanta un poco más, protésico, aguanta,
que el montaje, terminado está siendo!

Se ha levantado una espesa niebla,
siento miedo, apenas veo;
la risa del esqueleto se aleja
y ya no la tiento.
Sólo barras alargadas veo
de blanco esmaltado acero.

¡Tengo miedo!
¡Qué solo me encuentro!

¿Golpean la puerta?
No sé si es cierto…
yo, que soy bueno…, yo que soy bueno…,
¡Si mis manos no son mías!
¡Si mis manos ya tienen dueño!

¡Que nadie ayude a nadie!
¡Que nadie pierda a quien lo emplea!
Siento frío, siento miedo…
¡Qué dura es la espera! (sus ojos un mar inmerso)

¡Papá dame la mano!
¡la guardia civil está fuera!...

In memoriam de todos los que sufrieron persecución y que no pudieron ver nuestra ya
conseguida, y por ellos ansiada, unión e independencia.

¡Que nuestras manos sean nuestras!
¡Que la soledad e insolidaridad, y no lo sea!

III Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Enrique Díaz Mayoral, por su fotografía titulada "Adios a las viejas cadenas".

Segundo Premio

Carlos Machuca Pulido, por su fotografía titulada "M´Atache".

Tercer Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "Nuestro menú diario".

II Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

José Antonio Tenrero Martín, por su poesía titulada "Canción".

De banco marfil tesoro
Son tus dientes primavera
Resplandor bello de oro
En cuarto abierto a tu espera

Ten por ello cuidado de los inquisidores
Están siempre tentados de robar
Y no esperes, amor, que estos traidores
Entren en tu cueva por bondad

La tierra da el fruto al labrador
A cambio pide sólo que la des de beber
Pero esos hombres dioses del terror
Nos quitan el agua y la quieren vender

Con su cara noble agradecen
Con su lado oscuro amenazan
Siempre dispuestos parecen
Con violencia despedazan

Su avaricia y gula nos acosa
Su malicia y poder siempre dura
De ti solo quieren una cosa:
Tu armoniosa y dulce dentadura
Pero vamos todos a salvarte
Unidos los protésicos dentales
Vamos a decirle que se aparte
De nuestras resinas y metales

Muestra pues tu sonrisa
Enséñame tu alegría
Y no tengas ninguna prisa
Yo también tengo armería.

II Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "Guía de Colores".

 

Segundo Premio

Ignacio José Prieto García, por su fotografía titulada "La mejor Guía de Colores: La Naturaleza".

 

Tercer Premio

Miguel Ángel Martín Velázquez, por su fotografía titulada "Mueven las Blancas".

 

I Edición del Concurso de Poesía y Narrativa

Primer Premio

Erico Rodríguez-Torices Sanz, por su poesía titulada "Sembrad flores, no rencores".

¿De qué nos sirve el pasado
si no aprendemos de él?

¿Hacia dónde caminamos
si no nos damos las manos,
la mirada en el futuro
dejando el rencor atrás?
pensemos en los demás
también son seres humanos.

Brindémonos amistad
sin que en ello quepa trampa,
no quede en vanas palabras
respeto y fraternidad;
ya hemos llorado bastante
comencemos a cantar.

Hay que erradicar la estampa
del derrotado a traición;
que nos sirva de experiencia
todo lo ocurrido antaño,
no nos hagamos más daño
por egoísmo o rencor.

Aprender de los errores
servirá para mañana,
no levantar más palacios
junto a míseras morada;
derribar las alambradas,
sembrad flores, no rencores.

Estrechémonos las manos
sin que cuenten los colores;
avanzando hombro con hombro
discutamos sin reñir,
no fomentar la limosna
sino el derecho a vivir.

¡No olvidemos el pasado,
saquemos provecho de él!


Soñador

Segundo Premio

Arturo García Sayalero, por su relato titulado "Un cuento para adultos".

Érase una vez, en un país imaginario, un pueblecito imaginario. Y un suceso que alteró temporalmente la vida de las buenas gentes que lo habitaban.

Voy a contaros lo que allí sucedió:

Todos los de aquel lugar, eran artesanos de un mismo oficio, y como en todos los oficios, los había prósperos, otros menos prósperos y también modestos, que siendo hábiles artistas pero poco comerciante, no habían sabido destacar entre sus convecinos. Entre todos destacaba un gran señor, don Avelino, hombre que uniendo a su habilidad profesional, un amplio sentido comercial, se había ganado (además sustanciosos ingresos) el respeto, la admiración y quizás la envidia, de propios y extraños aunque no lo reconocieran.

Y ocurrió, que por aquel entonces se dictó una ley por la cual todos los artesanos debían cobrar sus trabajos a un precio digno.

En principio, todos la acogieron con entusiasmo, se reunieron, hablaron, volvieron a reunirse, pero poco a poco las dudas fueron apareciendo en sus mentes sencillas, pensando que sus vecinos podían hacer “trampa”, palabra que les aterrorizaba sólo pensarla. Pues al hacer alguno de ellos trampa y no cobrar lo que la ley ordenaba, otros podían quedarse sin trabajo y caer ello y sus familias en la más triste miseria.

Cuando se reunían en la Plaza Mayor, bañada por los rayos de un sol que parecía mirarlos socarronamente por lo que les acontecía, murmuraban con la indecisión que les caracterizaba, el hecho de igualarse al Señor que siempre había estado por encima de ellos. Se oían, aquí y allá frases como esta: “De esta manera cobraremos los mismo que don Avelino”. Y otras corroboraban “........y don Avelino es don Avelino”.

Pasaron los días y todos estos comentarios y otros parecidos llegaron a oídos de don Avelino, el cual después de estudiar el caso con su buen juicio (comercial) acostumbrado, decidió subir los precios muy por encima de los demás artesanos del pueblo.

Cuando notificó su decisión a la Comisión de artesanos, todos respiraron profundamente y dieron gracias porque según ellos, aquella pesadilla desaparecería definitivamente.

En efecto, al poco tiempo las aguas habían vuelto a su cauce. El gran Señor, seguía siéndolo más, pues sus ingresos eran mayores, y sus conciudadanos seguían trabajando bajo el amparo y protección de este hombre de gran “corazón”, que quería verlos a todos felices, aún a costa de seguir ganando más que los demás.

En cuanto a que si los demás hicieron trampa o no, eso no se supo nunca, pero se sospechó siempre.

Así termina la historia de los artesanos, de un pueblecito, en un país imaginario. Por cierto, de su nombre no quedó constancia, hace tantos años........pero su espíritu desconfiado y timorato, ha perdurado hasta nuestros días.

Tercer Premio

José Antonio Tenrero Martín, por su relato titulado "El Seño de los Anillos".

Esta es una historia metálica, metálica, porque de metal es el protagonista del cuento: un anillo. Y metálica, como las partículas que inundan los pulmones de un protésico dental, propietario del anillo, que tras 14 o 15 duras horas de trabajo, sólo tenía fuerzas para besar el redondo “comprometeamores” de oro. Lo besaba, lo guardaba en una caja llena de objetos metálicos de todo tipo, y decía: “hasta mañana amor mío”. Para preservar la intimidad de este hombre viudo desde hace cinco años, le llamaremos “A”. Evidentemente el anillo era el de su esposa difunta esposa, el lugar: Madrid.

“A” tenía 55 años y llevaba unos 40 en su astillera, con sus resinas, con sus metales. Y llevaba unos 20 años con la misma tarifa de precios. Cada año, más trabajo y menos dinero. Cada año, más dolor de espalda y menos dignidad. “A” era viudo y quería a su mujer. Siempre besaba su anillo, era muy buena esposa y él muy buena persona. “Sólo un anillo”. Un anillo como recuerdo de toda una vida de un amor. “Trabajar, trabajar, recordar, trabajar, y más”.

Una llamada.......... un dentista al aparato, y “A” agachando la cabeza, asintiendo, pidiendo perdón y......... haciendo descuento.

La verdad era que la medida estaba mal tomada, pero “A” no tenía valor. Tenía que pagar los plazos de la tumba, (8 millones a 15 años)

Debido a sus bajísimos precios (algo muy común en su profesión), utilizaba a veces materiales poco comunes para la fabricación de sus productos.

Un día el doctor Pe..... (perdón, le llamaremos “B”), el doctor “B”, su mejor cliente, le encargó un perno de oro.

“¡Madre mía!, 4.000 pesetas el gramo de oro. No puedo”. Y de su cajita de joyas y chismes sacó varias cosas y las fundió.

Ya tiene su perno el ilustrísimo doctor “B”. Las siete de la tarde y dejó el trabajo, en la cínica del dentista. Más trabajo. Más trabajo y las dos de la madrugada, a casa a descansar........Esa noche no encontró el anillo. Estuvo cuatro horas y media buscando hasta que cayo en la cuenta de su error: lo había colado. Había convertido el único recuerdo de su amor en un perno. A esas horas (las siete de la mañana aproximadamente) llamó al dentista. “¡Tú no tienes vergüenza de llamarme a estas horas para pedirme la dirección de la paciente1 ¿Es que no sabes que no te puedo dar esa información? ¡Ya no te mando trabajo1”.

Esas palabras le llevaron a la realidad: había sido un arrastrado toda su vida. Sin embargo, lejos de rendirse, y loco de ira, se presentó en el domicilio del dentista. Quería recuperar su oro a toda costa, ya no importaba el trabajo, el dinero, la tumba... Sólo su orgullo y su amor, como si su esposa lo viera y lo empujara. Apretó el cuello de seda del doctor, hasta que por su boca salió la dirección de la paciente con unas gotas de saliva y sangre.

¿Y ahora qué? Prácticamente sin trabajo, seguramente denunciado, ¿y qué? ¿qué le diría a la paciente?: “perdone señora, abra la boca que perno ese es mío”. No sabría que hacer ni que decir, pero tenía que recuperar ese oro. Era su amor, pero también su dignidad. Su cordura. Su sueño.

Había tomado una decisión: recuperar el oro y suicidarse. Tras una hora más o menos, esperando quizás tener un valor que nunca tuvo, se decidió a llamar a la puerta.

“A” tuvo la impresión de volver a nacer. Era como si esta señora fuese su mujer. No sabía por qué sentía ganas de basarla, de coger su mano, de acariciar su mejilla. Fue un flechazo certero en el corazón. ¿Será por el oro? Sólo pudo pronunciar las siguientes palabras: “Buenos días señora; soy su protésicos dental”.

I Edición del Concurso de Fotografía

Primer Premio

Enrique Díaz Mayoral, por su fotografía titulada "Que no te pisen".

Segundo Premio

Jorge Reyes Minguillán, por su fotografía titulada "Mariposa".

 

Tercer Premio

Presentada bajo el seudónimo de "Eva", por su fotografías tituladas "Conjunto de Bosque 1, Bosque 2".