¿SABÍAS QUE MASTICAR MAL PUEDE CAUSAR TRASTORNOS NEURONALES?

Jueves, 18 de Enero de 2018

Masticar es un acto tan cotidiano que la mayoría de las veces ni siquiera nos acordamos de que existe. Lo hacemos sin prestarle atención, pues nuestro objetivo se limita únicamente, a triturar el alimento para que pueda ser tragado sin dificultad. Sin embargo, la forma de mover la mandíbula durante este acto, puede ser más importante de lo crees, de hecho según un estudio de investigación italiano, masticar mal puede traducirse en trastornos neuronales. Y es que cuando alguna de nuestras funciones se ve alterada, lo normal es que otras también terminen viéndose afectadas. Lo que significa que todo en nuestro cuerpo está conectado.

Concretamente, la investigación señala que las disfunciones en el proceso de masticar implican también problemas en la musculatura facial, y que esto es transmitido al cerebro alterando algunas de sus funciones. La investigación ha sido publicada en la revista PLOS ONE.

¿Y que se entiende por masticar mal?

El estudio se refiere básicamente, al acto de torcer mucho la boca o simplemente, masticar más por un lado que por el otro.

En los experimentos con animales se ha documentado que la pérdida dientes, a largo plazo, crea un desequilibrio masticatorio, es decir, se mastica más por un lado que por el otro. Este desequilibrio, a la larga, crea una pequeña malformación en los músculos de la mandíbula implicados en el proceso de masticación, que se van deformando hasta producirse una asimetria entre la musculatura facial del lado izquierdo y derecho.

Esta asimetría va mucho más allá de problemas estéticos, puesto que estos músculos están conectados al cerebro a través de nervios como el trigémino. Este nervio es el principal nervio de nuestra cara y se distribuye por nuestra nariz, nuestros ojos y la mandíbula.

¿Pero que tiene que ver la mandíbula con el deterioro cognitivo?

Los estudios han podido probar que la pérdida de dientes, y su consiguiente desequilibrio mandibular, genera (a largo plazo) una disminución en el número de neuronas piramidales en determinadas partes del cerebro (el hipocampo CA1 y el giro dentatus).

Esto se debe a que el cerebro detecta que hay una zona de la boca (derecha o izquierda) que se utiliza menos e interpreta que no necesita la misma cantidad de neuronas que la del lado que se utiliza más. Entonces decide prescindir de algunas neuronas. Y es que el cerebro es como un músculo y de la misma forma que un músculo que no se usa disminuye su tamaño (prescindiendo de células musculares), también el cerebro decide prescindir de neuronas vinculadas a una parte del cuerpo que no se usa.

El problema es que estas zonas (el hipocampo CA1 y el giro dentatus) no solo están relacionadas con la masticación, también con el aprendizaje espacial y la memoria, conduciendo la pérdida de neuronas en esta zona, hacia el deterioro cognitivo.

Además, también se ha conseguido probar que la pérdida de dientes incrementa una serie de marcadores inflamatorios (glucocorticoides) procedentes de los astrocitos. Se sabe que la inflamación de los astrocitos, ocurre, precisamente, durante los procesos de degeneración neuronal como el alzheimer.

Y así es como se relacionan la masticación y distintos tipos de demencia.

Ello implica que el mantenimiento de la simetría dental y de la correcta funcionalidad mandibular puede ser útil en la prevención de la degradación de las funciones cerebrales. De hecho, los estudios epidemiológicos han informado de que la pérdida de dientes antes de los 35 años de edad es considerada un factor de riesgo significativo para padecer demencia o Alzheimer.

¿Por qué los implantes?

Cuando una persona va al odontólogo y éste le habla sobre la posibilidad de ponerse un implante, el paciente simplemente piensa en la recuperación de una pieza dental que ha sido dañada y no puede ser recuperada. Pero seguramente ya habrás intuido que la situación no es tan sencilla.

Los investigadores comprobaron que, a través de los implantes, se reduce, en gran medida, la asimetría en la masticación y con ello, el desequilibrio del nervio trigémino (conecta músculos de la mandíbula y cerebro).  De esta forma, según los autores de este trabajo, las prótesis dentales mantienen la simetría mandibular y por tanto, reducen las posibles consecuencias cognitivas a largo plazo.

Este tipo de trabajos nos abre los ojos ante una realidad muchas veces invisible y desconocida. Además, también permite comprender que la recuperación de la función masticatoria y dental completa va mucha más allá de aspectos puramente dentales.

 Y es que el mantenimiento de la funcionalidad de nuestra boca es algo más que un pequeño problema a la hora de masticar, de una buena digestión y de una boca bonita.

FUENTE: WWW.NOSABESNADA.COM

AVISO:

El Ilustre Colegio Profesional de Protésicos Dentales de la Comunidad de Madrid no se identifica ni responde de la veracidad de las noticias  y curiosidades encontradas en Internet y demás Medios de Comunicación Social y que se   publican en esta sección"

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